lunes, 13 de enero de 2014

Un poco paranoico



Me di cuenta de que estoy un poco paranoico cuando le grité, que estas haciendo! A un niño que le enseñaba a Milo cómo volaba su avioncito. Es que no veo bien, estaba de espaldas y vi que movía el brazo, bueno… como a él los más grandes siempre lo pelean… Ninguna explicación alcanzó para detener la furia de Vero y la verdad es que tiene razón. Le espantas los amiguitos. Que? Dije yo, girando en redondo para demostrarle la sinrazón de su epíteto. Pero ya no quedaba ninguno de los cinco niños que hasta hacía un ratito rodeaban a Milo. Al que le 

grité se fue llorando. Me vi un viejo gordo, pelado, panzón y, seguro, con alguna cardiopatía aguda. Dentro de poco. Si no cambio mi actitud y me relajo. Ay relajarse, como si uno pudiera encontrar ese botón que dice relax y oprimirlo suavemente.
Sin embargo, he cambiado bastante. No hay justicia señor. No me lo reconocen. Pero antes, cuando Milo tenía menos de una año y le pasaba algo (se ahogaba, vomitaba, lloraba sin parar, se caía) yo me descomponía. Al punto que Vero siempre hacía la misma humorada: en vez de atenderlo a Milo tengo que cuidarte a vos para que no te desmayes. El chiste, en su contexto, era bueno, aunque yo no reaccionara acorde. Pasé a la acción, ya no me pongo pálido si no más bien colorado. Suelen ser, dicen las mentas, un tanto exageradas mis reacciones. Pero siento como si caminara en un campo minado, sólo que el que corre riego con las minas, es Milo. Entonces ante cualquier ruidito, llanto, o silencio, salgo disparado en su búsqueda, atropellando todo en la urgencia. No soporto perderlo de vista más de cinco minutos. Ajá, vos dirás a mi me pasa lo mismo. Yo cuento los segundos!
Tengo miedo de todo, de las personas, de los perros, de los autos y de los juegos que hay en las placitas. Se suponen aptos para niños, ajá, se suponen. Quien te garantiza que el tobogán no tiene una astilla levantada que le abre la pierna de cabo a rabo? Y si se cae de la hamaca y esta cuando vuelve le parte la cabeza porque todavía no se pudo levantar? Y si se cae del pasamanos y se hace una fractura expuesta? Y si se queda atrapado en uno de esos tubos toboganes que hay ahora, se hace un embotellamiento humano y los bomberos, que siempre tardan en llegar, tardan en llegar y muere asfixiado por la avalancha humana?
Verán, para mí una salida un domingo por la tarde al parque, es una situación estresante, de máxima tensión. Así que un día de estos me cruzan en una plaza con los ojos desorbitados, un tanto despeinado y un tanto exaltado. No se preocupen, no son los resabios de una noche de esas que ya no tengo hace años. Es que salí a dar un paseo con mi hijo.     

2 comentarios:

Matar a Susanita dijo...

Necesitaba encontrar un blog como el tuyo! De padre, padre loco. Jaja. Nos leemos!
c

Pablo Urrutia dijo...

Gracias! me estoy mudando de blog, ahora a pablo urrutia. Te leo!